sábado, 19 de enero de 2019

Crecío

Recuerdo todos sus nombres,
los de cada uno de ustedes.
Esa nena que odiaste
creció.
Esa nena a la cual
empujaste al barro diciendo
que ahí tenían que ir
los cerdos como ella
creció.
Esa nena a la cual le
dijiste gorda chancha,
creció.
Esa nena a la cual
le cambiaste su silla
por otra en 2do grado para decirle que
la había roto por gorda
¿Sabes que hizo?
creció.
A vos también te escribe
esa adolescente de la cual
te burlaste con tus amigos
comentandole con una cuenta
anonima sus fotos en instagram
diciéndole  en una selfie
en la que salía con
su remera de ACDC
-gorda fantasiosa-.
Llevándola con ese acoso a una
depresión ensordecedora, ella
creció,
pero sigue acá, latiendo
sin confianza, sobreviviendo.
Esa nena tiene problemas
para aceptarse, continúa
sintiendo el desgarrador
murmullo de sus voces en los pasillos
más recónditos de su alma.
Sigue preguntando
por qué alguien se enamoraría de ella.
Sigue preguntándose por qué
tantas personas
la felicitaron al adelgazar,
mal porque no comía bien,
pero ¿Qué importa? dieron igual sus
felicitaciones a la ex gorda.

Sigue mirando las estrellas esperando
olvidar todas esas cosas horribles
que le hicieron atravesar, lleva
tatuada la marca de outsider y
la cicatriz punzante de aquella
infancia plagada de soretes,
de esa adolescencia superficial,
de esos años de bulimia insatisfecha
por no poder demostrar, la anemia
en la punta de la lengua,
los dientes sin calcio,
desgastados y transparentes.
Que no. No comía, pero tampoco adelgazaba,
no entendía que esa niña no tenía la culpa
de haber aprendido a odiarse,
habían sido ellos
sus supuestos compañeros,
los que la señalaban con el dedo.
Creció, pero sigue acá adentro
llorando en silencio toda esa bronca
contenida que de día escupo en frustraciones y
de noche desarmo en poesías.
No debería cargar
con la culpa cristiana
de tener un cuerpo.
Es su problema que no les guste,
no me miren,
siguen doliendo, pero ya crecí
y siendo honesta entendí
que a la única persona
que puedo hacer cambiar de opinión
está escribiendo esto, hablo de mí.











martes, 15 de enero de 2019

Tomá el mate

Empiezo a creer
y otra vez,
el mate se cae
sobre las hojas.
El tiempo nunca
fue subestimado,
no sana nada
solamente hace
sentir todo más
lejano.
Estamos rodeadas
de amor,
de inspiración,
de la belleza
de la naturaleza,
los rayos del sol,
la cama tendida,
los sueños claros
y las mentes tranquilas.
Bien sabemos,
rodeadas,
pero no empapadas,
no estamos comprendidas,
no somos la norma,
ni siquiera esa diferencia
que estorba,
te miro y somos
¿Somos?
Quisiera ver de verdad
qué somos,
quién o para qué.
Y se rompe un poquito
cada dia
cuando te miro
cuando no me encuentro
disociada en tu
semblante
en tus ojos
en tus respiraciones
que empañan.
Empiezo a sanar
y otra vez,
puedo ver que estas
pidiendo un cigarrillo
no te aguantas la cabeza.
Quemando las promesas
de ayer,
toses al nuevo día.
No sabemos, y nos da miedo
saber.
¿Y vos?
te preguntarás,
yo soy tu reflejo,
la que te grita
del otro lado del espejo.
La disociada,
alejada,
distante,
retorcida estudiante eterna,
excéntricamente llamativa,
la piba que no puede
asumir lo que siente y
sufre por el hecho de no
sentir,
compleja o de manual.
Conversaciones conmigo misma
mirando a un punto fijo
desde la silla mientras
desayuno en silencio espacial,
pero no mental
¿Qué decís?
tomá el mate y con cuidado
no lo tires arriba de las hojas
que no nos entendemos ni nosotras
pero por lo menos podemos escribir

para leernos mañana antes de dormir.  

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martes, 8 de enero de 2019

Bruja escarlata



Despersonalización del poema
alejamiento premenstrual
premeditado.
 Opciones y pociones
posibles.
Palabras para armar y desarmar,
sueños tangibles.
Nunca se aprende 
a desaprender
la personalización de las esencias, 
mucho menos de las palabras 
que nos hacen una y la misma presencia.
Distancias cortas de hinchado disimulo, 
no puede escribirse sin motivo 
alguno.
Bruja escarlata, apoyando la escoba
charlando a las ratas sobre temas 
nimios, usando la luna de consultorio
casi todos los días, excepto los domingos.
Cada ciclo perfecto, vuelve a sus aposentos.
Acercamiento menstrual
abrazo de  candiles ardientes, pozos sedientos. 
Útero depresor de sangre mezquina 
rozando la tierra, volver a ser una
reconciliación de miserias.
La bruja escarlata en la luna
 se encierra 
y esconde su magia para otra mañana en que no le tiemblen las piernas.
La fuerza de un rayo atraviesa su zona,
se entrega en posesión y posible
sanación, la sangre cae a los pozos.
 El centro de la luna 
quema igual que el sol.
Personaliza cada sentimiento
 y lo hace fluir en su viscosa realidad, endometrio
cayendo, contrae, 
cae, va, 
fluye.
Eléctricas, sus manos
se pintan de carmín, 
otros días su sangre, 
rozando el bordó intenso
su cuerpo, su lienzo.
Se presta al placer de seguir.
 El cuerpo femenino, 
anatomía mágica.
Bruja escarlata apoyándose en 
una de las paredes internas de la 
Luna, medita como ninguna sobre 
sobre su definición de placer, sobre su definición de dolor,
 otra contracción.
Retoma días después la escoba, 
sale de su escondite, avisa al cielo:
se acabó la ceremonia, otro mes 
en cual ofrenda a la tierra
 en busca de conservación
de la libertad de su alma 
de mujer bruja escarlata, 
premeditada poción, brebaje o liberación.






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jueves, 27 de diciembre de 2018

Salvavidas de hielo

Me deshidrate hablando
las palabras iban sacando
el agua salada
del alma
llena de sed
de quién sabe qué.
Siempre me llenó de flashes
la idea de llorar agua salada
de sacar la rabia y la tristeza
con agüita de manantial interna.
Desarme la luna
como si de un rompecabezas se tratara
fase por fase
me ví de otra forma, borrosa o no,
iluminada por esa luna nueva
después de la última llena.
Intensidad cósmica que
nos llevó a esa peatonal
a descargarnos de tanta energía
negativa, duda existencial, almas
desorientadas en el moho de las grandes
urbanizadas y despersonalizadas ciudades.
Tenemos tiempo, lo que nos falta es encontrar
la razón de nuestra existencia…
creo que ustedes la tienen clara en esencia.
Yo en cambio, no quiero saber, mi existencialismo
me ciega, de tal forma que creo que es tonto
escribirlo.
No sé qué sentido tienen mi alma, mi ser
y mi voz en este limbo.
Si supieran las veces que quise asumir el rol
de salvavidas de mi propia cabeza, siempre termina
siendo salvavidas de hielo en noches sombrías.
De todas formas sabemos que soy adicta
a las estrellas y su luz, todavía queda un
destello de esperanza en mí.
SOlamente espero
que sepan entender que a pesar
de que por las noches
mis salvavidas sean de hielo
siempre se como hacer
la plancha
hasta

el amanecer.



miércoles, 26 de diciembre de 2018

Todo sobre nada

Ya ni siquiera se porque lloro
las lágrimas solamente caen
¡Que desperdicio!
no tiene sentido tanto sacrificio
cerré la puerta con llave
no quiero que nadie más me vea así
hasta me da verguenza en lo que me convertí
una fuera de sí.
Perdí una batalla.
Perdí dos batallas.
No soy buena para las guerras.
No soy buena para nada.
Volví a tener 14 años.
Tengo miedo de que me traten de exagerada
tengo miedo de ser dejada
tengo miedo 
miedo 
miedo de que me abandonen
miedo de escuchar
miedo de acostarme y no despertar
miedo de salir a la calle
miedo de respirar.
No quiero tomar más
no quiero hacer nada más 
que me lleve a esto
a rozar la desesperación 
de querer parar de llorar 
y no dejar 
¿Por qué llora?
para no ver.
 Estoy empañada
cegada
con el corazón en la mano 
preguntando qué hago.

¿Qué hago? 
quisiera transportarme 
a casa.
Se juntó todo.
La frustración, 
las ganas de morirme,
el insomnio,
la ambivalencia,
la decepción,
la soledad,
la pereza de cambiar,
las ganas de dejar,
todo
acá 
a punto de explotar en 
esta tormenta eléctrica
que es mi cabeza.
Un rayo una puntada 
detrás de la oreja.
Soy esto.
Me encerré.
Me escape.
Nunca me adapte.
Necesito ayuda.
Hoy soy 100% agua y esto no me libera, 
solo me agota
de gota
en gota.

martes, 25 de diciembre de 2018

A vs mi regalo de navidad pagano

Y después de mil vueltas
sobre mí cabeza desierta
me di cuenta 
de lo que el destino intentaba
hacer con nuestros caminos
los cruzó, los hizo uno,
los cambio, los lleno de pozos
destrozó las puertas, rompió y
desarmo los prejuicios 
dejó sueños rotos
hizo y deshizo a su antojo.
 No pusimos resistencia
no actuamos con conciencia
nos pasó por encima 
algo que ni siquiera sabemos que existe.
Y aún así este es mí regalo 
de Navidad
para vos y para mi.
Mis palabras, lo único que tengo.
Mis palabras, lo único que no deja de florecer.
Mis palabras, dagas sin filo.
Mis palabras, noche de llanto 
 y borrosa escribo.
Mis palabras en días oscuros, mí asilo.
Mis palabras instrucciones para 
dañar sin decir.
Mis palabras ojalá fueras una perturbación menos presente.
Mis palabras ojalá estuvieras ausente.
Mis palabras, mierda, te lloran.
Ahí va el regalo, tres pensamientos.
Te odio, te extraño y te siento. 




lunes, 10 de diciembre de 2018

Pedacitos de uni-verso


Un pedacito 
de arte
de misterio
de ganas de besarte.
Sí, un pedacito
de magia 
de música 
de danza
de sensibilidad cósmica.
Un pedacito de cielo
con nubes blancas
con alas que flotan
sobre mi cabeza y 
no me dejan 
cerrar las ventanas del alma
sin suspirar 
por lo difícil que es 
aguantar
no pensar en la posibilidad
de cambiar un pedacito de 
esta historia que no puede 
ser nuestra porque aún no existe
Un pedacito de sol que gira 
sobre si mismo
buscando su propia luz.
Si tuviera un pedacito 
de ese beso 
que quiero pedirte,
 no quiero robarte
(Nunca haría eso).

Me alejo, distancia justa.

Un pedacito de cuadra más adelante 
así no escuchas mis versos lanzados 
a las estrellas que contemplamos.
Es verdad, sos una persona hermosa, 
jugas con la luna 
sos un pedacito de arte 
y me gustaría besarte
para probar el gusto 
de mis vocales en tu boca
para pensar en algún momento
respirar estas frases 
a tu lado y 
sin ropa.

Crecío

Recuerdo todos sus nombres, los de cada uno de ustedes. Esa nena que odiaste creció. Esa nena a la cual empujaste al barro dicien...