jueves, 11 de julio de 2019

¿Qué sabemos de nuestras mujeres artistas en el Siglo de Oro ?

Posiblemente el Siglo de Oro haya sido de los siglos más importantes que ha vivido el ser humano: entre los siglos XVI y XVII se dio la etapa renacentista y barroca, que comprendió el periodo que abarcó el auge y el declive de los Austrias, se descubrió América y la Iglesia, a través del Concilio de Trento, terminó de consagrarse como institución divina; también nos dio a grandísimos autores como Miguel de Cervantes, Garcilaso de la Vega, Luís de Góngora, Quevedo o Lope de Vega. Pero, la gran pregunta es, desde luego, ¿qué sabes de la mujer artista de todos esos siglos?

El gran problema es que si seguimos escarbando en nuestra historia, no es que sólo no sepamos de nuestras mujeres artistas durante el Siglo de Oro, o en su conjunto de la Edad Moderna, sino que tampoco sabemos qué pasó con ellas durante la Edad Contemporánea y ni hasta en la mismísima actualidad. Así, hemos llegado de un plumazo al siglo XXI, dónde aún las mujeres sólo ocupan el 7,6% en los libros, así lo declaran varios estudios, entre ellos el realizado por la Universidad de Valencia a cargo de Ana López-Navajas o el publicado por la historiadora Judit Gutiérrez Sánchez, Presencia y tratamiento de la mujer en los libros de texto: ¿Invisibilidad, transversalidad o patchwork?,  dirigido por la historiadora María de Jesús González Herández. Las cifras son devastadoras, donde las mujeres sólo ocupamos un 8,5% en Física y Química, un 10,2% en Ciencias Naturales o un 6,6% en Ciencias Sociales.

Pero, ¿qué pasa si nombramos a María de Zayas, Ana Caro, Sor Juana Inés, Teresa de Cartagena (la primera escritora en lengua castellana del 1400), Leonor López de Córdoba, Florencina Pinar, Mayor Arias, Luisa Sigea, Beatriz Bernal, Catalina de Mendoza, Mariana de Carvajal? ¿Sabemos quiénes son y qué escribieron? ¿Cómo las ha tratado la historia? Hay que reconocer que poco sabemos sobre nuestras escritoras del siglo XIX, como Rosalía de Castro, Emilia Pardo Bazán o Gertrudis Gómez de Avellaneda (entre otras muchas), es una evidencia que las anteriores a esta fecha han quedado totalmente olvidadas y relegadas al vacío, al silencio, a la invisibilidad y, lo peor, a la omisión de su percepción del mundo. Gracias al proyecto BIESES, coordinado por Nieves Baranda, catedrática de filología de la UNED, y cuyo equipo lo componen profesoras de distintos sitios de España y del mundo y de diferentes universidades,  ahora disponemos de una gran base de datos para saber quiénes eran esas autoras, qué escribían,  qué pensaban, quiénes las leyeron y qué sociedad vivieron.

En el caso de María de Zayas, una de las grandes escritoras del Siglo de Oro, sus novelas cortas a pesar de su éxito, su paso por la historia en los siglos posteriores fue un fracaso. La Inquisición no quería mujeres como María de Zayas, por lo que pronto se mandó a quemar gran parte de sus escritos. Según el artículo Bibliografía de escritoras españolas (Edad Media – siglo XVIII). Una base de datos, publicado por la misma Nieves Baranda Leturio y María del Carmen Marín Pina,  María de Zayas alarmó a los historiadores por “su ligereza, rayana e inmoralidad. Sus obras se reconocen ingeniosas, divertidas, se colocaron entre los grandes cultivadores del género de la novela corta, pero para muchos pecan de inmorales”. Por lo que, bajo el yugo de la mirada patriarcal, muchas escritoras han pasado al olvido, a que aún hoy, en el siglo XXI, no aparezcan en los manuales de estudio, que apenas tengamos referentes mujeres desde el punto de vista artístico e intelectual.

Y yo me pregunto después de todos estos años, ¿he estudiado historia o la historia del hombre? ¿He estudiado literatura o la literatura del hombre? ¿Cómo podemos hacer justicia y remendar todos estos años de olvido de nuestras artistas, de nuestras referentes intelectuales de las que pocas veces se oyó su voz?

Adjunto la pagina: https://www.bieses.net/

lunes, 1 de julio de 2019

Sal

Un susurro molesto
pesado y denso.
Sonidos de pájaros 
juntos contra el viento.
Olor a agua de mar
o de lágrimas,
olor salado, 
seres alados,
única compañía.

Reiteración,
rememorada 
sensación:
recuerdo todo,
siento el sabor
del sudor,
se desquita 
al quebrar mi voz
contra las paredes 
del eco silencioso.

Cierro los ojos
y está ahí.

Agua salada.
Pensar en eso,
es tomarla,
labios secos,
palabras agrietadas,
la incomodidad
de la arena
pegada a mis dedos,
polvo innecesario
asqueroso,
te grité desde mi orilla.

Sumerge los pies
en mi alma mojada.
Quisiera hablar 
sin que se malinterprete nada.

Lo cruel no es el hecho, 
sino la comprobación reiterada,
de haber acertado,
de no haber estado equivocada.
El sonido de las olas
no tapa nada.
Cierro los ojos,
protegidos
por espejos de agua, 
de agua salada,
nunca imaginé
que mis lágrimas
crearán esto,
un nuevo ecosistema.
Soy un ser aislado,
rodeada de cemento
por nadie esperado.
Será por eso que nadie
se percató, de la situación,
soy una inmóvil isla

mirando hacia el sol.

Acá

Estoy acá

sí, acá.

Pies y manos.
Reconstrucciones.
Mis brazos, abrazos.
Universalizaciones.

Las ingobernables inseguridades
del lado oscuro,
las cuales pueden 
explotar en cualquier momento
sin disimulo.

La incorregible manía
de querer cambiar algo 
de quererme otra,
modificar mi monotonía
¿Era solo esto la vida?

Rutina diaria 
que cansa, curte,
adiestra, amansa.

No, no estoy resignada.
Si, estoy acá.
Piernas que transitan 
calles que juraron no caminar.

Sí, estoy acá.

Estudiando mientras lavo platos
conversando con familiares
convirtiendo personas en sapos
discutiendo  nimiedades.

Acá estoy, 
siendo que hace meses buscaba morir,
dejarme ir por la inanición
o comer hasta no poder más
por la ansiedad y la depresión.

Conocí la angustia,
el dolor, las caras del horror,
las falencias del propio amor
y la falta de acción
para evitar el error.

Soy todo eso, dolores,carne y huesos.

Estoy acá

sí, acá.

-no siempre estoy feliz-
-no siempre quiero estudiar-
-no siempre quiero charlar-
-no siempre quiero aceptar-

Todo es sumamente natural,
depende de una sola persona 
y de sus ganas de seguir,
de encontrar la fina mezcla 
como dice esa canción:

la fina mezcla 
entre la risa y el llanto,
poder mantener la calma, 

para gritar cada tanto.

Antes de dormir

Pensamiento antes de dormir

¿Cómo esperar ser 
suficiente para alguien?

 no logró cumplir 
con mis propios parámetros,
he creado un boicot 
a mis propias certezas,
no tengo proyecto más profundo
 que saber cuál es mi rumbo,
 no creo en casi nada,
 se destruyó la que fui,
aún no encontré a la que soy.

Pensamiento antes de dormir.


Generalmente quiero a personas
que no me quieren 
y niego sistemáticamente
a las que me dan amor 
o no las reconozco,
 creo que eso es peor.

 Sueño con despertar
 al lado de alguien
 que no sabe (ni pregunta)

¿cómo estoy?

Pensamiento antes de dormir.


 Intento dar consejos 
que no puedo seguir
 a personas que quiero cuidar

 ¿Cómo esperar ser
 suficiente para alguien? 


 y no pude responder 
ni en la oscuridad de la noche.
No sé como hacer para ser 
como ser para hacer
suficiente para alguien.

 ¿Por qué surgió la necesidad 
de responder a esa pregunta?

 la cambiaría, diría: 
¿Por qué tengo que ser 
suficiente para alguien?

persigo la idea 
de encontrar la preciosa 
y lejana tranquilidad, 
mi cuerpo la busca 
entre la tempestad.

Pensamiento antes de dormir.


No le debo nada a nadie,
y nadie me debe a mi,
debería dejar de pensar 
en todo lo que me falta
para darle lugar a todo
lo que desarme, para construir
en esta realidad cargada

de expectativas, prefiero fluir.

Wine

I
Hoy tengo la mente en blanco
como esta hoja.
El sonido de la lluvia llena 
ese vacío que es mi cabeza
y pesa 
pesa demasiado
me hace sentir pesada,
y mojada de pensamientos de antaño
de recuerdos que no son de este tiempo,
recuerdos cansados y lejanos.
El sonido de la lluvia 
me lleva a noches  añejas
como el vino empolvado 
de la repisa aquella, 
mi mente comienza a pasear
por un recuerdo en esa botella. 

II
Con el tiempo los vinos 
se ponen más ricos,
cuanto más viejos, más valiosos.
De forma análoga actuamos con los recuerdos,
los guardamos para que cuanto 
más se almacenen en el tiempo
más sabrosos se perciban a la hora 
de sacarlos de la bodega. 
Traje a colación en mi mente
 emblanquecida y ambivalente 
el sabor de alguna conversación,
 no pude traer palabras,
traje tu gusto a uvas,
el gusto de ese avinado recuerdo
se puso más rico
se puso inestimable
se puso más distante,
aunque lo quise abrazar
se escurría en mis brazos,
como copa caída pudo escapar.


III
Recuerdo que
supo mezclarse 
con el resto
escabullirse 
hacer un hueco,
pude volver a encontrarlo,
pero no era el momento.
Tenía que regresar 
a mi mente en blanco
sacarla de esa 
bodega de recuerdos
para que no se embriague
de sentimientos, 
prefiero llenar el vacío
con el sonido 
de la lluvia 
en las paredes internas
de mi cráneo que 
eternamente estará 

sediento de ese pasado añejo.

Familiar

contexto: casa de familiar X

motivo: cena

momento de la cena: interrogatorio

sobre todo lo que 
se le puede criticar
a una persona 
de entre veinte
y treinta años,
va a empezar… 

¿Qué querés ser?

-dice-
cuando seas grande

¿Qué querés ser?

estas juventudes de ahora
 ven un vaso y se ahogan.

En mi época, sigue,
no te dejaban preocuparte 
por tus gustos
te decían mira esto  
te va a da de comer
anda estudialo
para los gustos,
 ya vas a tener
tiempo libre 
para todas esas cosas 
que te gusta hacer. 

Y vos viejo de mierda
pensamos las personas jóvenes
de entre veinte y treinta años
¿Qué querías ser?
¿Qué querías ser y no fuiste
 por miedo a perder?


Estos viejos de ahora,
ven a jóvenes con sueños,
y les llenan el vaso

 para ver si se ahogan.

¿Qué sabemos de nuestras mujeres artistas en el Siglo de Oro ?

Posiblemente el Siglo de Oro haya sido de los siglos más importantes que ha vivido el ser humano: entre los siglos XVI y XVII se dio la eta...